¡Bienvenidos un día más, amantes de la educación!
Tal y como comienza este nuevo nivel, todos sabemos lo que es participar, sin embargo, el significado y el valor educativo de dicha práctica tal vez no sean tan evidentes. Ante ello, cabe comentar que el hecho de participar ayuda a asumir responsabilidades, a adquirir independencia y, por ende, a desarrollar nuestro máximo potencial en la vida.
Por esta razón, la participación infantil supone un gran reto y desafío para nuestra sociedad y, como docentes, tenemos la oportunidad de abordarlo desde nuestras aulas. Para ello, considero especialmente importante comenzar por las situaciones cotidianas o de menor amplitud, puesto que todos sabemos que si todos aportamos nuestro pequeño granito de arena, podemos llegar a construir una gran montaña. Por tanto, dejar a los niños que se expresen, invitarles a que transmitan sus opiniones, ideas, sentimientos, etcétera, me parece algo enriquecedor, además de indispensable. Para ello se pueden realizar actividades en las que se desarrollen las capacidades comunicativas y la expresión, bien sea oral o escrita. Igualmente, las actividades realizadas en pequeños grupos de trabajo cooperativo fomentan la participación y la interacción entre los miembros del equipo, formando lazos de unión entre ellos que les generan confianza y sentimiento de pertenencia a un grupo, por lo que esto también puede ayudarles a expresarse en un ambiente más distendido. De esta manera se les da voz a los niños y, al mismo tiempo, tenemos la oportunidad de conocer cuáles son sus necesidades para poder darlas cabida y hacer de este mundo un lugar mejor donde todos, pequeños y grandes, tenemos voz.
Otra manera de abordar este desafío desde el aula es trabajar aspectos relacionados con la responsabilidad social y los derechos humanos. Por ejemplo, realizando un proyecto sobre ello, donde además de contenidos, el alumnado incorpora valores y competencias. Evidentemente, se deben exponer situaciones o contextos que sean entendibles y comprensibles para el alumnado al que se dirigen, lo cual se facilita en gran medida recurriendo a situaciones próximas a sus realidades, es decir, ejemplos cercanos a ellos. De esta manera lo comprenderán mejor y podrán participar más, al mismo tiempo que desarrollan habilidades y actitudes positivas tales como la solidaridad, el respeto y la tolerancia.
Igualmente, se pueden realizar acciones sociales vinculadas a instituciones o servicios próximos donde puedan ir y ver de primera mano lo que se realiza y lo necesario que es. Por ejemplo, los alumnos de 3º de Infantil pueden ir a visitar residencias de ancianos y realizar actividades conjuntas, lo cual alegrará el día a los más mayores y generará aprendizajes movidos por las emociones en los más pequeños.
Por último, se expone un vídeo en el que los niños nos transmiten lo que significa participar para ellos, cómo se sienten al participar, si creen que todos ellos tienen derecho a participar, lo que opinan sobre frases como "tú no puedes participar, eres muy chico" y la importancia que tiene para ellos participar; quizás escuchándoles podemos saber un poco más sobre cómo debemos actuar y la repercusión positiva que el hecho de participar tiene para ellos. Merece la pena verlo, es interesante y no te llevará más de cinco minutos.
Si la escuela es capaz de abordar dichos desafíos, se estarán formando niños con un espíritu crítico, activista y responsable, lo cual favorecerá el cambio hacia la justicia social tan ansiada y necesaria.
Sinceramente creo que los más grandes tenemos la obligación de hacer que las voces más pequeñas se escuchen.
¿Y tú, ya has logrado que alguna pequeña voz se escuche a lo grande?


























