jueves, 30 de abril de 2020

Los derechos de la infancia

¡Buenas tardes y bienvenidos un día más al blog!

En primer lugar, para todos aquellos que no me conocéis, soy maestra de Infantil y Primaria y, como todos vosotros, una gran amante de la educación. Es por ello que trato de estar siempre reinventándome en lo que se refiere a las maneras de abordar la educación en el aula, aprendiendo cada día un poco más y tratando de aportar mi granito de arena a este ámbito tan apasionante. Por tanto, dichas razones son aquellas que me han motivado a realizar el presente curso.

En segunda instancia, me gustaría recalcar que los derechos de los niños son un aspecto importante a tener en consideración, puesto que trata de proteger a los más pequeños haciéndoles partícipes, en mayor medida, de la sociedad en que vivimos y, por ende, asignándoles una serie de derechos. Éstos se pueden observar en las aportaciones realizadas por la Convención de los Derechos del Niño. Igualmente, más allá de los aspectos legales, la Convención ofrece un horizonte en el que los derechos de dicho colectivo se convierten en principios éticos perdurables y normas internacionales de conducta, lo cual supone un enorme avance para aquellas sociedades que logran su pleno cumplimiento.

En la misma línea, cabe destacar que la educación es un derecho de la infancia, por lo que los Estados se encuentran obligados a asegurar que todo este colectivo tenga acceso, al menos, a la educación primaria gratuita y obligatoria. 

Del mismo modo, en la escuela se deben respetar dichos derechos y se debe evolucionar hacia un modelo holístico en el que éstos pasan a ser el motor de la vida en la comunidad educativa.

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Finalmente, tras la visualización del vídeo denominado "No eres más que un niño" surgen las siguientes reflexiones.
  • Los niños, como personas que son, se ven obligados a tomar decisiones y a realizar acciones de acuerdo a las diversas situaciones que viven.
  • Los niños también han logrado grandes metas que, tal vez, adultos no habrían sido capaces.
  • No se debe dar menos importancia a las capacidades, habilidades y destrezas de los niños.
  • Los niños piensan con el corazón porque no odian; para ellos no hay diferencias de raza, cultura, sexo, etcétera y si las hay es porque algún adulto se lo han enseñado. Por tanto sus actuaciones, en la mayoría de los casos, van a estar movidas por el corazón.
  • Hay que valorar a este colectivo como se merece, dejando de lado la creencia de que por ser pequeños no saben lo que hacen o podemos hacer lo que queramos con ellos.
  • Son unos grandes luchadores y tienen un gran corazón, lo cual demuestran día tras día, ya sea salvando el planeta o compartiendo su bocadillo con otro niño en el patio del colegio.
¿Y tú, que opinas?

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